Perrier-Jouët

Desde 1811, la Casa Perrier-Jouët busca constantemente la perfección y goza de un gran reconocimiento por sus champagnes con notas florales. Desde 1811, la Casa Perrier-Jouët busca constantemente la perfección y goza de un gran reconocimiento por sus champagnes con notas florales.

Perrier-Jouët Gama

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Main markets for Perrier-Jouët

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  • 2. Francia
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Perrier-Jouët en cifras

Casa
de champagne boutique
N°3
Casa de champagne en EE.UU.
0.3
millones de cajas vendidas en el mundo

Perrier-Jouët news

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Savoir-faire

La Casa Perrier-Jouët posee 65 hectáreas clasificadas con un 99,2 % en la escala de los crus, cuarenta de ellas de Chardonnay en los Grands Crus de Cramant y de Avize. 
La Chardonnay, una uva floral, elegante y fina es la firma del champagne Perrier-Jouët. 
La Casa Perrier-Jouët sólo trabaja pequeños volúmenes con una producción limitada. Sus Maestros Bodegueros siempre han sabido conservar los tesoros históricos de la Casa: las primeras añadas, como la Perrier-Jouët 1825, la más antigua que existe actualmente en Champagne.

 

Historia de Perrier-Jouët

1811
1813
1846
1888
1902

En 1811, Pierre-Nicolas Perrier y Rose-Adelaïde fundan la Casa Perrier-Jouët. Muy pronto se instalan en el número 28 de la Avenue de Champagne, que sigue siendo actualmente la sede de la Casa.

Los fundadores compran unos locales en 1813 en Epernay, capital del champagne, en el 28 avenue du champagne. La compañía sigue estando allí. 

Charles Perrier sucede a su padre y reinventa el champagne para satisfacer a su clientela inglesa. Produce un champagne seco que toma el nombre de Brut en 1856. Crea también las primeras cuvées de añada de la Casa.  

En 1888, en una subasta en Christie’s, Perrier-Jouët alcanza unos precios récord jamás vistos hasta entonces, especialmente el mítico Perrier-Jouët 1874, que se convierte en el champagne más caro del mundo. Los vinos Perrier-Jouët se sirven en la mesa de la reina Victoria, del emperador Napoleón III y de las familias reales de Bélgica y Suecia. 

En 1902, el Maestro Vidriero Emile Gallé, figura destacada del Modernismo, diseña una botella decorada con unos arabescos de anémonas japonesas blancas. Esta decoración fue elegida para vestir la cuvée Belle Époque, uno de los símbolos de la Casa.

 

En 1811, Pierre-Nicolas Perrier y Rose-Adelaïde fundan la Casa Perrier-Jouët. Muy pronto se instalan en el número 28 de la Avenue de Champagne, que sigue siendo actualmente la sede de la Casa.

Los fundadores compran unos locales en 1813 en Epernay, capital del champagne, en el 28 avenue du champagne. La compañía sigue estando allí. 

Charles Perrier sucede a su padre y reinventa el champagne para satisfacer a su clientela inglesa. Produce un champagne seco que toma el nombre de Brut en 1856. Crea también las primeras cuvées de añada de la Casa.  

En 1888, en una subasta en Christie’s, Perrier-Jouët alcanza unos precios récord jamás vistos hasta entonces, especialmente el mítico Perrier-Jouët 1874, que se convierte en el champagne más caro del mundo. Los vinos Perrier-Jouët se sirven en la mesa de la reina Victoria, del emperador Napoleón III y de las familias reales de Bélgica y Suecia. 

En 1902, el Maestro Vidriero Emile Gallé, figura destacada del Modernismo, diseña una botella decorada con unos arabescos de anémonas japonesas blancas. Esta decoración fue elegida para vestir la cuvée Belle Époque, uno de los símbolos de la Casa.

 

En 1811, Pierre-Nicolas Perrier y Rose-Adelaïde fundan la Casa Perrier-Jouët. Muy pronto se instalan en el número 28 de la Avenue de Champagne, que sigue siendo actualmente la sede de la Casa.

Los fundadores compran unos locales en 1813 en Epernay, capital del champagne, en el 28 avenue du champagne. La compañía sigue estando allí. 

Charles Perrier sucede a su padre y reinventa el champagne para satisfacer a su clientela inglesa. Produce un champagne seco que toma el nombre de Brut en 1856. Crea también las primeras cuvées de añada de la Casa.  

En 1888, en una subasta en Christie’s, Perrier-Jouët alcanza unos precios récord jamás vistos hasta entonces, especialmente el mítico Perrier-Jouët 1874, que se convierte en el champagne más caro del mundo. Los vinos Perrier-Jouët se sirven en la mesa de la reina Victoria, del emperador Napoleón III y de las familias reales de Bélgica y Suecia. 

En 1902, el Maestro Vidriero Emile Gallé, figura destacada del Modernismo, diseña una botella decorada con unos arabescos de anémonas japonesas blancas. Esta decoración fue elegida para vestir la cuvée Belle Époque, uno de los símbolos de la Casa.